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sábado, 5 de mayo de 2012

Día litúrgico: Domingo V (B) de Pascua, 6 de Mayo del 2012: "Yo Soy la Vid Verdadera..."

 
Es ya el 5° Domingo de la Pascua del 2012; 6 de Mayo de 2012.  JESÚS ES LA VID FRUCTÍFERA.  A través de El, se dan los frutos mas apetecibles.  Sus mayores frutos, son sus verdaderos Creyentes y Seguidores.  Son su meta y fin único como Redentor y Salvador.  El propósito de Dios Padre de enviar a hu Hijo primogénito para ser entregado, ejecutado y resucitado, es la VID, de raiz profunda que se representa en Jesucristo Resucitado.
 
Y nosotros somos los frutos de esa Vid, Maduros y dulces así como listos para la cosecha, siempre y que dentro de todas nuestras grandes limitacioes, pero con un decidido esfuerzo nos empeñemos y sigamos todas aquellas bellas enseñanzas  que nos dejo el Pastor de Pastores, ahora visto como una VID que da cosecha abundante !!!
 
Las reflexiones de este particular Evangelio de San Juan, es abundante en citas del Viñador,  siempre amorosas y llenas de material constructivo y de preparación para la próxima presentación del Espiritu Santo >>>  El Paráclito >> que quedará para la Cosecha del final de los años.
 
 
Dice la Reflexión:
 
 
Jesús es la vid única que el Padre ha plantado en el corazón de la historia para que dé el máximo de frutos posibles en el campo del mundo. Nosotros somos los sarmientos que la Pascua ha hecho brotar en el árbol fecundo de la cruz. Jesús es la vid pletórica de la savia de salvación que pasa al fruto y forma racimos estallantes de fe, esperanza y amor cristianos.
 

El sarmiento tiene que estar unido a la vid para fructificar en uva buena y convertirse luego en vino excelente de la mejor cosecha. El cristiano tiene que permanecer unido a Cristo, tiene que ser rama fresca de la planta viva de la Iglesia, para no estar destinado a la perdición. Quien no persevera en Cristo se seca, porque la savia espiritual no sube hasta él. y es arrancado para ser fardo de combustión en el mundo, donde todo arde y pasa. Los sarmientos secos y áridos, al borde de la viña son una seria interpelación contra el falso sentido de autonomía y libertad, que hay dentro del corazón humano.
 

Al igual que el sarmiento fecundo, que necesita poda, el cristiano tiene que purificar siempre su fe para liberarse de las limitaciones que impiden el continuo crecimiento hacia la madurez. Toda poda es una dolorosa experiencia para formar parte de una Iglesia sin mancha ni arruga.
 

En el Evangelio de hoy se nos repite el valor y la necesidad de la permanencia en Cristo, que significa no abandonar los compromisos bautismales ni escaparse a países lejanos de la fe, como hijos pródigos. Permanecer en Cristo es permanecer en su amor, en su Espíritu, en su ley nueva, en su cruz.

El cristiano tiene que fructificar, es decir, manifestar con obras y palabras, que vive inmerso en la moral pascual del amor de Cristo. Los criterios para examinar la autenticidad del amor cristiano son la vertiente existencial (los hechos) y la perspectiva teológica (la verdad).

En la Eucaristía el cristiano bebe el vino de la nueva y eterna alianza, sacado de la vid verdadera en el lagar de la pasión. La sangre de Cristo es la bebida saludable que Dios ofrece a todos los que permanecen unidos en el nombre de Jesús en la Iglesia.
 

 
 
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1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 El Padre corta todos los sarmientos
unidos a mí que no dan fruto y poda los que dan fruto,
para que den más fruto.
 
  •  
 
 Jesús no dice que él es la cepa o el tronco de la planta, dice que es la vid, incluyendo también los sarmientos y el fruto.La poda es la labor constante y amorosa del Padre.
La limpieza, el crecimiento, el cuidado de la planta, necesita la poda.
El Viñador poda con esmero y cariño, todo lo que  impide dar fruto.
Sus cuidados siempre están dirigidos a ayudarnos a dar más y mejores frutos
 
 
 
5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí,
como yo estoy unido a él, produce mucho fruto;
porque sin mí no podéis hacer nada.


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CONTACTO PERSONAL

            Según el relato evangélico de Juan, en vísperas de su muerte, Jesús revela a sus discípulos su deseo más profundo: "Permaneced en mí". Conoce su cobardía y mediocridad. En muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él no podrán subsistir.


         Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y expresivas: "Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí". Si no se mantienen firmes en lo que han aprendido y vivido junto a él, su vida será estéril. Si no viven de su Espíritu, lo iniciado por él se extinguirá.


         Jesús emplea un lenguaje rotundo: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos". En los discípulos ha de correr la savia que proviene de Jesús. No lo han de olvidar nunca. "El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada". Separados de Jesús, sus discípulos no podemos nada.


         Jesús no solo les pide que permanezcan en él. Les dice también que "sus palabras permanezcan en ellos". Que no las olviden. Que vivan de su Evangelio. Esa es la fuente de la que han de beber. Ya se lo había dicho en otra ocasión: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida".


         El Espíritu del Resucitado permanece hoy vivo y operante en su Iglesia de múltiples formas, pero su presencia invisible y callada adquiere rasgos visibles y voz concreta gracias al recuerdo guardado en los relatos evangélicos por quienes lo conocieron de cerca y le siguieron. En los evangelios nos ponemos en contacto con su mensaje, su estilo de vida y su proyecto del reino de Dios.


         Por eso, en los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El Evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy a la Iglesia.


        Muchos cristianos buenos de nuestras comunidades solo conocen los evangelios "de segunda mano". Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que han podido reconstruir a partir de las palabras de los predicadores y catequistas. Viven su fe sin tener un contacto personal con "las palabras de Jesús".


        Es difícil imaginar una "nueva evangelización" sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el Evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos.

 José Antonio Pagola
Bilbao - España

Con Todo Aprecio y Afecto !!!

Mario R. L

NOTA: Especial agradecimiento al Dr. Mario L.
Cardio L'Dia

                                                                                                                                                                           Andrés Pardo

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